Series clásicas: Oshin parte 2 (juventud, amor y cambios)

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Oshin

Como lo había prometido hace ya un buen tiempo, vamos a retomar el recuento de esta nostálgica serie. Esta vez echaremos un vistazo a la época de juventud de nuestra protagonista, en la que conocerá el amor, el desamor, aprenderá el valor del dinero… pero mejor pasemos al resumen/análisis.

oshin_03Lo primero a destacar es que hay varios cambios en el elenco, ya que la historia avanza 8 años, llevándonos a 1916, el más importante es que ahora Oshin es protagonizada por Yūko Tanaka. En cuanto a nuestra historia, Oshin ya es una hermosa joven que ha pasado una dura infancia, aunque recompensada por la familia Kigaya. Ahora teniendo 16 años, entiende que debe luchar para dejar de ser una pobre campesina arrendataria, una reflexión causada por la muerte de su abuela .

Kayo también ha sufrido el pasar de los años, es una joven enfocada en ser libre y cumplir su sueño de ser una artista reconocida por sus pinturas, desatendiéndose de su obligación familiar. Las chicas ya tienen edad para casarse, y como era normal en esa época, los matrimonios arreglados eran pan de cada día (y la mujer recién conseguía algo de libertad), por tal razón, la señora Yashiro arregla un matrimonio para cada una de las ellas.

hqdefault-1Un día cualquiera, a la orilla del mar, un hombre misterioso se acerca a Oshin quien fue a buscar a Kayo. El hombre asusta a Oshin, pero deja embelesada a Kayo, este hombre se presenta como Kota, quien es un liberal que lucha por una reforma agrícola contra el gobierno, por eso es buscado mientras lucha por sus ideales, ya que sindicatos o manifestaciones era prohibidas y perseguidas. Por este encuentro, el joven se enamora de Oshin, ella rechaza el matrimonio arreglado y tras múltiples enredos con su mejor amiga, se marcha de Kigaya para volver a su casa.

Una vez vuelve, se encuentra con Haru (hermana mayor) quien también había vuelto, pero su caso era distinto: había contraído tuberculosis por las malas condiciones y a la dificultad del  trabajo, un triste período de la industria que no conocía de derechos para sus trabajadores.

Lo único que puede hacer Oshin, es cumplir el último deseo de su hermana antes de verla morir.

Tras ver a su hermana fallecer, huir de la prostitución y con la voluntad de convertirse en peinadora, (sí, le pasa de todo a la pobre) Oshin llega a Tokio, al local de la señora Takada, quien tras años de enseñanza, convierte a nuestra protagonista en una gran peinadora. Por esas cosas del destino, nuestra querida joven conoce a un nuevo personaje, un comerciante de telas: Ryuzo Tanokura.  Al principio creía que era un mujeriego y que no andaba en muy buenos pasos, pero todo eso cambiaría más tarde…

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Uno de los momentos más curiosos, es que sus amigas (quienes no sabían escribir) le piden escribir cartas, pero… ¡todas dirigidas a un hombre en común!

En sus vivencias vuelve a ver a Kayo (cuya hermana fallece, convirtiéndola en la única sucesora) quien estuvo viviendo un tiempo con Kota , pero él la deja, pues no está enamorado de ella, y Oshin le recomienda volver a Sakata con su familia. Kota regresa y se encuentra con la protagonista, a quien le deja claro que alguna vez la amó, pero que no siente nada por Kayo, pues la lucha social que lleva para quitarle poder a los terratenientes, es incompatible con cualquier relación (medio enredo…). Oshin no dice nada acerca del encuentro, y termina viendo como Kayo se casaba en un matrimonio sin amor para corresponder al futuro de Kigaya.

Lo último se convierte en uno de los mayores remordimientos que Oshin carga durante toda su vida.

En este momento nos queda claro que Kota es parte fundamental de la historia de Oshin, así como Shunzaku, porque ambos lucharon por reformas sociales que pretendían evitar la injusticia social. Pero el tema de Kota estaba cerrado en ese momento (ya que se nos revela que aún sigue vivo en la actualidad) y el amor toca a la puerta de Oshin, pues el comerciante de telas, Ryuzo, hace lo imposible por ganarse el corazón de la joven.

Ryuzo se convierte en el esposo de Oshin y comienza una nueva vida…

20af8467958baf16f58bb9a383b02e57Tiempo después, a pesar de lo que señaló su familia de Ryuzo, contrae matrimonio con Oshin sin decirle a nadie y deja en un gran problema a su sirviente. Genji es el típico anciano testarudo y que se preocupa en exceso. Creía firmemente que Oshin era lo peor que podía pasarle a Ryuzo, pero al descubrir la verdadera forma de ser de la joven, poco a poco ésta le termina robando el corazón con su bondad, amabilidad y buenos sentimientos.

Posteriormente Oshin lucha contra el abuso del matrimonio provocado por la frustración de su esposo y la poca autocrítica, pero Ryuzo reacciona al saber que la joven espera un hijo. Es así que los Tanokura se esfuerzan por hacer crecer el negocio de cada uno y dentro de ese tiempo nace Yu (Takeshi en nuestra versión). Sin embargo, justo en el momento en el que lograrían abrir una fábrica, lo pierden TODO a causa del gran terremoto de Kantou, el día 1 de septiembre de 1923 (si se han dado cuenta, también estamos aprovechando de conocer algo más de la difícil historia de Japón).

El terremoto trae desgracias y muertes incontables, una escena que intenta reflejar una de las mayores catástrofes naturales de la época.

hqdefaultEsta parte nos logra enganchar porque nos muestra un triángulo amoroso y más ampliamente las diversas dificultades que pasó Japón, como recesiones económicas, conflictos internos, problemas  y diferencias sociales, desastres naturales, y otros tantos que dejan en evidencia la lucha que dio esta nación para convertirse en lo que son ahora. El aspecto técnico se nota, en gran medida con los diversos escenarios como Kigaya o Tokio, además, ya estamos acostumbrados a la hermosa banda sonora que refleja mejor los sentimientos de cada personaje.

Oshin sigue tan esforzada como siempre, vemos todo el crecimiento que sufre el personaje con cada momento que enfrenta, pero, como la mayoría sabrá, la historia continúa, en la que podría ser la época más difícil que tendrá que enfrentar… pero eso lo dejaremos para una próxima vez…