Hallan en un trastero de Londres dos de los tres únicos Q1 que existen en el mundo, el primer microordenador de la historia

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A veces los hallazgos más importantes para la historia de la tecnología no aparecen en un laboratorio, sino en una limpieza rutinaria de trastero. Eso es exactamente lo que ocurrió en 2023, cuando un equipo de la empresa británica Just Clear se topó, entre cajas olvidadas en una vivienda de Londres, con dos ordenadores que llevaban décadas acumulando polvo. Lo que parecía basura electrónica resultó ser una pieza clave en los orígenes de la informática personal: un Q1 original de 1972 y un Q1 Lite, dos de los ejemplares más escasos jamás documentados.

Según explicó la casa de subastas Heritage Auctions, encargada de verificar y tasar el hallazgo, estos dos equipos representaban nada menos que dos de los tres únicos Q1 supervivientes conocidos en todo el planeta en el momento de su descubrimiento. Para quienes sigan de cerca la arqueología tecnológica, esto es equivalente a encontrar un fósil de una especie que se creía extinta: una ventana directa a un momento crucial, y poco documentado, de la evolución de los ordenadores.

El Q1 no es un ordenador cualquiera. Se empezó a fabricar en diciembre de 1972, nada menos que cuatro años antes de que Steve Jobs y Steve Wozniak presentaran el mítico Apple I en 1976. Estaba equipado con un microprocesador Intel 8008 de 8 bits, uno de los primeros chips comerciales de la historia, e integraba en una sola estructura pantalla, teclado e impresora, algo revolucionario para una época en la que la norma eran los armarios informáticos que ocupaban habitaciones enteras. En otras palabras, el Q1 fue uno de los primeros intentos reales de llevar la informática a un formato de escritorio compacto, sentando las bases conceptuales de lo que décadas después se convertiría en el PC tal y como lo conocemos.

Su escasez actual tiene una explicación lógica: el Q1 estaba pensado para entornos profesionales y su precio era prohibitivo para el usuario doméstico medio de los años setenta, lo que limitó enormemente su producción y distribución. Esa combinación de alto coste, público reducido y el paso de más de cinco décadas hace que prácticamente ningún ejemplar haya sobrevivido intacto hasta nuestros días, convirtiendo a estas dos unidades encontradas en Londres en auténticas reliquias para coleccionistas, historiadores y entusiastas del retrocomputing.

Tras el hallazgo, ambas máquinas no fueron directamente a subasta: antes, en febrero de 2024, se exhibieron en la Universidad de Kingston junto a otros sistemas históricos, permitiendo que investigadores y curiosos pudieran apreciar de cerca estas piezas únicas. Posteriormente, Heritage Auctions organizó la subasta donde el Q1 original alcanzó las 37.179 libras esterlinas (poco más de 44.500 euros), mientras que el Q1 Lite se vendió por 8.316 libras (casi 10.000 euros), cifras que reflejan el altísimo valor histórico y de coleccionismo que tienen estos equipos para quienes aprecian los orígenes de la cultura tech.

Para la comunidad friky y geek, esta historia tiene un atractivo especial: es el recordatorio de que, antes de Apple, antes de IBM PC y antes de que la informática doméstica se popularizara, hubo pioneros casi olvidados que se atrevieron a imaginar un ordenador que cupiera sobre una mesa. El Q1 es, en ese sentido, un antepasado silencioso de cada PC, laptop y, en última instancia, cada consola o smartphone que usamos hoy. Y pensar que pudo haber terminado en un contenedor de basura es, cuanto menos, escalofriante para cualquier amante de la historia tecnológica.

Fuente: https://www.genbeta.com/actualidad/2023-unos-trabajadores-encontraron-dos-viejos-ordenadores-cajas-casa-londres-eran-dos-tres-unicos-q1-conocidos-uno-se-vendio-37-179-libras