El fantasma del private equity: por qué su llegada a BioWare enciende todas las alarmas

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La noticia ha corrido como pólvora entre los fans de los RPG: BioWare, el estudio responsable de sagas legendarias como ‘Mass Effect’, ‘Dragon Age’ y ‘Star Wars: Knights of the Old Republic’, se convierte en la más reciente víctima de un fenómeno que lleva años sembrando el terror en la industria del videojuego: la entrada de fondos de private equity (capital privado) en compañías matrices que terminan afectando directamente a los estudios creativos bajo su paraguas.

Para quienes no estén familiarizados con el término, el private equity consiste en que firmas de inversión adquieren empresas -muchas veces mediante compras apalancadas, es decir, financiadas con deuda que luego debe pagar la propia compañía comprada- con el objetivo de maximizar la rentabilidad en el corto o mediano plazo, generalmente antes de revender el activo. El problema, documentado una y otra vez en sectores como el retail, la salud o los medios de comunicación, es que esta lógica financiera rara vez convive bien con negocios creativos que dependen de tiempos de desarrollo largos, experimentación e inversión sostenida, como ocurre con los videojuegos AAA.

BioWare no es un estudio cualquiera: fundado en 1995 en Edmonton, Canadá, fue pionero en narrativa interactiva con títulos como ‘Baldur’s Gate’ y ‘Neverwinter Nights’, antes de consolidarse como sinónimo de RPGs con alma gracias a la trilogía de ‘Mass Effect’ y la saga ‘Dragon Age’. Su casa matriz, Electronic Arts, ha sido durante años blanco de críticas por recortes, cancelaciones de proyectos y cierres de estudios históricos como Visceral Games. La llegada de capital privado a la ecuación añade una capa adicional de incertidumbre para un estudio que ya venía arrastrando años complicados tras el irregular recibimiento de ‘Anthem’ y el desarrollo accidentado de ‘Dragon Age: The Veilguard’.

La historia reciente de la industria está plagada de ejemplos que explican por qué los fans tiemblan ante este tipo de movimientos. Firmas de inversión han comprado estudios y editoras prometiendo ‘sinergias’ y ‘eficiencias’, para terminar vaciando equipos, cancelando proyectos en desarrollo y, en los casos más extremos, cerrando estudios enteros una vez extraído el valor que buscaban. El patrón se repite con tanta frecuencia -golpeando desde cadenas de tiendas hasta estudios de animación- que la comunidad gamer ya reconoce las señales de alarma: reestructuraciones repentinas, salida de directivos clave y comunicados corporativos cargados de eufemismos sobre ‘optimización de recursos’.

Lo que suceda con BioWare en los próximos meses será observado de cerca por toda la industria, no solo por el cariño que generan sus sagas entre los fans del rol occidental, sino porque podría sentar un precedente sobre cómo los grandes fondos de inversión seguirán aproximándose al negocio de los videojuegos, cada vez más atractivo para el capital financiero tradicional. Mientras tanto, millones de jugadores que crecieron explorando la galaxia con Shepard o recorriendo Ferelden solo pueden esperar que, esta vez, la lógica de las hojas de cálculo no termine imponiéndose sobre la creatividad.

Fuente: https://www.pcgamer.com/gaming-industry/why-private-equity-acquisitions-like-the-one-that-just-claimed-bioware-are-so-dreaded/