¿Por qué no hay Bloodborne 2? El ex jefe de PlayStation revela el enredo de derechos que mantiene congelada la saga

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Pocos juegos generan tanta devoción contenida como ‘Bloodborne’. Lanzado en 2015 para PlayStation 4, el título de FromSoftware ambientado en la pesadillesca Yharnam se convirtió en uno de los souls-like más queridos de la historia, pero también en uno de los más abandonados: desde su estreno no ha recibido secuela, remake ni siquiera una remasterización para PS5, pese a que todos los rumores apuntaban a que algo así estaba en marcha. Ahora, Shawn Layden, ex presidente de Sony Interactive Entertainment Worldwide Studios, ha puesto nombre al problema: los derechos de la obra están repartidos entre demasiadas manos.

Según explicó Layden, ‘Bloodborne’ nació de una colaboración muy particular entre FromSoftware, el estudio japonés liderado por Hidetaka Miyazaki, y Sony, que financió y publicó el juego en exclusiva. A diferencia de otras franquicias de FromSoftware como ‘Dark Souls’ o ‘Elden Ring’, donde el estudio mantiene un control más claro sobre la propiedad intelectual junto a Bandai Namco, ‘Bloodborne’ quedó atrapado en un acuerdo de financiación conjunta que complica enormemente cualquier decisión sobre su futuro. Para sacar adelante una secuela, un remaster o incluso un simple port a PC, haría falta el visto bueno simultáneo de varias partes con intereses y prioridades distintas, algo que en la industria rara vez sucede de forma rápida.

Esta revelación llega después de años de especulación entre la comunidad gótico-victoriana de cazadores de bestias. Cada E3, cada State of Play y cada rumor filtrado en redes ha encendido la misma esperanza: ‘¿será esta la vez que anuncian Bloodborne 2?’. La respuesta, año tras año, ha sido un silencio que ya roza el meme. Mientras tanto, FromSoftware ha seguido cosechando éxitos con ‘Elden Ring’ y su expansión ‘Shadow of the Erdtree’, consolidándose como uno de los estudios más influyentes del género, lo que hace aún más doloroso para los fans que su obra más atmosférica y oscura siga sin heredera oficial.

Lo llamativo del testimonio de Layden es que no habla de falta de interés creativo ni de que el juego no haya envejecido bien (de hecho, sigue siendo citado constantemente como referencia de diseño de niveles y ambientación), sino de un obstáculo puramente legal y corporativo. Esto reaviva la discusión sobre cómo los acuerdos de financiación cruzada entre plataformas y estudios pueden terminar perjudicando a las propias obras y, por extensión, a los jugadores que las aman. Casos similares se han visto con otras propiedades intelectuales atrapadas en limbos contractuales durante años antes de resolverse, así que no todo está perdido para Yharnam.

Por ahora, los cazadores de bestias tendrán que conformarse con volver a instalar su copia de PS4 (o jugarla vía retrocompatibilidad en PS5) y seguir imaginando cómo luciría la ciudad maldita con un lavado de cara moderno. Si las palabras de Layden sirven de algo, al menos ahora sabemos que el obstáculo no es la falta de ganas, sino un papeleo digno de pesadilla, tan laberíntico como los callejones de la propia Yharnam.

Fuente: https://www.eurogamer.net/bloodborne-involved-rights-former-playstation-boss