Por qué Xbox le da sopas con honda a PlayStation en compatibilidad retro (y no es casualidad)

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Si eres de los que guarda con cariño su colección de discos de Xbox 360 o incluso de la Xbox original, sabrás que meterlos en una Xbox Series X|S es, en la inmensa mayoría de los casos, tan sencillo como insertar el disco y listo. Si intentas hacer lo mismo con tu PS5 y un disco de PS3, la experiencia es radicalmente distinta: la compatibilidad hacia atrás de Sony es, en el mejor de los casos, anecdótica. Un reciente análisis repasa por qué esta diferencia no es fruto del azar, sino de una decisión estratégica que Microsoft tomó hace más de una década y que a día de hoy sigue dando frutos.

Todo se remonta a los tiempos de Xbox One. Mientras que Sony apostó por PlayStation Now (un servicio de streaming de juegos que nunca terminó de convencer y que acabó fusionado en PlayStation Plus Premium), Microsoft decidió invertir recursos de ingeniería real en crear capas de emulación y traducción de código que permitieran ejecutar nativamente los juegos originales de Xbox y Xbox 360 en el nuevo hardware. No se trataba de streaming ni de parches superficiales: se reescribieron controladores, se emularon arquitecturas de CPU completamente distintas (PowerPC en Xbox 360 frente a x86 en Xbox One) y se optimizó cada título de forma individual para que corriera de manera estable, e incluso en muchos casos mejorada, con mejor resolución y framerate.

Este esfuerzo se trasladó directamente a Xbox Series X|S, que hoy puede presumir de ejecutar cientos de juegos de las cuatro generaciones de Xbox: desde clásicos de la Xbox original como Fable o Jade Empire, hasta joyas de Xbox 360 como Red Dead Redemption o Fallout: New Vegas, pasando lógicamente por toda la biblioteca de Xbox One. Sony, en cambio, tomó un camino distinto con cada generación. PS4 apenas ofreció compatibilidad con un puñado de títulos de PS2 vía descarga digital, y PS5 solo es compatible de forma nativa con prácticamente toda la biblioteca de PS4, dejando fuera PS1, PS2 y PS3 salvo excepciones contadas y remasters pagados por separado.

Para la comunidad friki y retrogamer esto tiene un peso enorme. La preservación de videojuegos es un tema que preocupa cada vez más a jugadores, historiadores y desarrolladores, especialmente cuando muchos títulos clásicos jamás reciben un remaster oficial y dependen de la pirateria o de hardware original cada vez más escaso y caro para poder disfrutarse. Que una consola moderna pueda ejecutar legítimamente discos de hace veinte años no es un simple lujo nostálgico, es una declaración de intenciones sobre el valor que una compañía le da a su propia historia y a la de sus jugadores.

De cara al futuro, con los rumores constantes sobre una hipotética Xbox ‘Series 2’ o el creciente interés de Microsoft por convertir su ecosistema en algo agnóstico de hardware (su apuesta por Xbox Cloud Gaming y Game Pass en múltiples dispositivos así lo demuestra), es probable que la retrocompatibilidad siga siendo una de sus mejores bazas frente a Sony. Mientras tanto, los fans de PlayStation seguirán teniendo que recurrir a PS Plus Premium, emuladores no oficiales o directamente desempolvar sus viejas consolas si quieren revivir sus clásicos favoritos sin cortapisas.

Fuente: https://www.engadget.com/2305049/playstation-cant-hold-candle-to-xbox-backwards-compatibility/