Si hay un nombre que resuena con fuerza cada vez que se habla de física teórica de vanguardia, ese es el de Juan Martín Maldacena. Este físico argentino, nacido en Buenos Aires y formado en el mítico Instituto Balseiro, se convirtió en 1999 en el profesor titular más joven en la historia de Harvard, y hoy ocupa una cátedra en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo templo del conocimiento donde trabajaron Einstein, Gödel y Oppenheimer. En una entrevista reciente concedida a Xataka, Maldacena repasó las ideas que lo han convertido en uno de los principales candidatos al Nobel de Física, y sus respuestas suenan directamente sacadas de una novela de ciencia ficción dura, aunque están respaldadas por matemáticas rigurosas.
El gran logro de Maldacena es la llamada correspondencia AdS/CFT, también conocida como dualidad de Maldacena, formulada en 1999. En términos sencillos, esta propuesta sugiere que una teoría con gravedad en un espacio determinado puede describirse de forma completamente equivalente mediante una teoría cuántica de partículas sin gravedad, definida en el borde de ese espacio. Es la base matemática más sólida que tenemos hoy del llamado principio holográfico, la idea de que toda la información de una región del espacio podría estar codificada en su frontera, como un holograma. Maldacena aclara en la entrevista que esto no significa que el universo sea literalmente un holograma: solo entendemos esta correspondencia con precisión para universos con curvatura negativa que no se expanden, muy distintos al nuestro.
Uno de los pasajes más fascinantes de la charla es cuando Maldacena aborda la paradoja de la información de los agujeros negros, planteada originalmente por Stephen Hawking. Hawking sugirió que la radiación que emiten los agujeros negros al evaporarse implicaría una pérdida irreversible de información, algo que violaría las leyes fundamentales de la mecánica cuántica. Hoy, gracias en gran parte al trabajo derivado de la dualidad de Maldacena, la comunidad científica cree que la información sí se conserva, aunque el propio físico reconoce que todavía no hemos observado la evaporación completa de ningún agujero negro real, porque el proceso es extremadamente lento para los que se forman de manera natural.
Pero quizás lo más provocador de la entrevista es la conexión que plantea entre el entrelazamiento cuántico -ese fenómeno que Einstein calificó de ‘acción fantasmal a distancia’- y la geometría del espacio-tiempo. Junto a Leonard Susskind, Maldacena propuso que dos agujeros negros entrelazados cuánticamente podrían estar conectados físicamente por un agujero de gusano, resumido en la célebre fórmula ER=EPR (puentes de Einstein-Rosen equivalen a entrelazamiento de Einstein-Podolsky-Rosen). Esto implica que la distancia y la conexión espacial podrían no ser conceptos fundamentales, sino consecuencias emergentes de correlaciones cuánticas mucho más profundas. En sus propias palabras, cree que ‘el espacio-tiempo podría no ser fundamental’ y que incluso la mecánica cuántica tal como la conocemos podría emerger de una teoría estadística aún más básica.
Para la audiencia friky, estas ideas no son solo curiosidades académicas: son el terreno fértil del que se nutren sagas como ‘Interstellar’, ‘Rick and Morty’ o cualquier relato de ciencia ficción que juegue con agujeros de gusano y universos paralelos. Maldacena también menciona que ya se han hecho experimentos con ordenadores cuánticos que simulan comportamientos asociados a agujeros de gusano microscópicos, aunque advierte que estamos muy lejos de reproducir nada comparable a la gravedad de Einstein real. Si sus ideas siguen ganando terreno experimental, no sería sorprendente verlo subir al escenario de Estocolmo en los próximos años.

