La tecnología que fabrica los chips de tu PC podría escribir todo ‘El Señor de los Anillos’ en el filo de una hoja de papel

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Cuando pensamos en los chips que mueven nuestras consolas, gráficas y PCs gaming, rara vez nos detenemos a pensar en la maquinaria descomunal que hace posible su fabricación. Detrás de cada procesador moderno hay una tecnología que roza la ciencia ficción: la fotolitografía de ultravioleta extremo (UVE), desarrollada por la empresa neerlandesa ASML, capaz de trabajar con una precisión tan brutal que, según sus propios ingenieros, podría usarse para escribir el texto completo de ‘El Señor de los Anillos’ en el filo de una hoja de papel. No es una exageración de marketing: es una consecuencia directa de la física que hay detrás de estas máquinas.

La historia de esta tecnología arranca en 1997, cuando Jos Benschop, entonces líder del departamento de investigación de ASML, decidió reevaluar si la fotolitografía UVE era siquiera viable, después de que muchos ingenieros la dieran por imposible. El punto de inflexión llegó cuando la empresa alemana Zeiss demostró que podía fabricar los espejos extraordinariamente sofisticados necesarios para transportar luz ultravioleta con la precisión requerida. Más de dos décadas de desarrollo después, esa apuesta se ha convertido en la base de la que dependen gigantes como TSMC, Intel, Samsung, SK hynix o Micron para fabricar los chips más avanzados del planeta, desde los procesadores de nuestros móviles hasta las GPUs que entrenan modelos de inteligencia artificial.

La clave de todo está en la longitud de onda de la luz empleada. Los ingenieros de ASML barajaron inicialmente cuatro opciones: 13,5 nm, 11,4 nm, 6,6 nm y 4,8 nm. Las dos últimas se descartaron por las limitaciones de los materiales fotorresistentes orgánicos disponibles, mientras que los 11,4 nm quedaron fuera porque obligaban a usar berilio, un elemento tóxico, en los espejos. La solución ganadora, 13,5 nm, requiere introducir molibdeno y silicio en los espejos, materiales mucho más manejables. Para hacernos una idea del nivel de precisión que esto implica, Zeiss pule estos espejos capa por capa a nivel atómico usando iones de argón, y después revisa los posibles defectos con una técnica de análisis capaz de detectar imperfecciones de menos de un nanómetro, es decir, una milmillonésima parte de un metro.

Esta precisión extrema no es un capricho técnico: es lo que permite grabar los patrones geométricos cada vez más diminutos que definen los transistores de un chip moderno, patrones tan pequeños que hoy se miden en pocos nanómetros. Los equipos más avanzados actuales, conocidos como UVE de alta apertura (High-NA), siguen usando la misma luz de 13,5 nm pero con una óptica de mayor apertura (0,55 frente al 0,33 convencional), lo que mejora aún más la resolución. Y según Martin van den Brink, exdirector tecnológico de ASML, la próxima generación, bautizada como Hyper-NA, mantendrá esta misma longitud de onda mientras eleva la apertura hasta 0,75, con un primer equipo previsto para 2033.

Para la audiencia geek, esta historia tiene un atractivo especial: todo lo que hace posible nuestra afición, desde las consolas de nueva generación hasta las tarjetas gráficas que mueven los juegos más exigentes o los servidores que entrenan a las IAs generativas, depende en última instancia de un puñado de máquinas gigantescas, construidas casi en su totalidad por ASML, que manipulan luz con una precisión que roza lo inconcebible. Es, literalmente, la tecnología más avanzada jamás creada por el ser humano trabajando a una escala que desafía la intuición, y que seguirá definiendo los límites de la potencia de cómputo durante al menos la próxima década.

Fuente: https://www.xataka.com/empresas-y-economia/tecnologia-que-usamos-para-fabricar-chips-sirve-para-escribir-todo-senor-anillos-filo-hoja-papel