El terror, lejos de ser un nicho, se ha convertido en una de las maquinarias más rentables de la industria del entretenimiento, y Resident Evil es la prueba definitiva. La saga de Capcom cumple tres décadas de vida y, en lugar de apagarse, vive uno de sus mejores momentos comerciales de toda su historia. Su última entrega, Resident Evil Requiem, lanzada en febrero, ya ha vendido 8 millones de copias, convirtiéndose en el decimocuarto juego más vendido jamás publicado por Capcom, una compañía con un catálogo repleto de clásicos como Monster Hunter o Street Fighter.
Este dato no es casualidad ni un golpe de suerte puntual. Resident Evil lleva años reinventándose con acierto: los remakes de Resident Evil 2, Resident Evil 3 y Resident Evil 4 fueron recibidos como auténticas lecciones de cómo actualizar clásicos sin traicionar su esencia, mientras que Resident Evil Village logró equilibrar acción y terror de una forma que conquistó tanto a veteranos como a nuevos jugadores. Requiem continúa esa línea, apostando de nuevo por el survival horror puro que catapultó a la saga en los años 90, cuando títulos como el Resident Evil original en PlayStation definieron un género entero.
Pero el fenómeno no se queda en los videojuegos. La franquicia también prepara un reinicio de su línea cinematográfica, esta vez de la mano de Zach Cregger, director de las aclamadas Barbarian y Weapons, dos de las propuestas de terror más comentadas de los últimos años. Que Capcom confíe este reinicio a uno de los nombres más interesantes del terror moderno, lejos ya de las adaptaciones protagonizadas por Milla Jovovich que dominaron los 2000 y 2010, es una señal clara de hacia dónde quiere llevar la marca: prestigio, tensión real y menos acción desenfrenada.
Para la comunidad friky y gamer, este resurgir de Resident Evil es sintomático de un movimiento más amplio: el terror, tanto en videojuegos como en cine, vive una edad dorada. Títulos independientes de horror han encontrado audiencias masivas, el streaming ha multiplicado el consumo de slashers y found footage, y estudios grandes vuelven a invertir en sustos con presupuesto. Resident Evil, que prácticamente inventó el survival horror moderno junto a Alone in the Dark, es el estandarte perfecto de ese renacer, uniendo nostalgia ochentera-noventera con producciones de altísimo nivel técnico actual.
De cara al futuro, todo apunta a que Capcom seguirá explotando la fórmula: más remakes de entregas clásicas parecen inevitables dado el éxito de los ya publicados, y la película de Cregger podría abrir la puerta a una nueva trilogía cinematográfica con tono más terrorífico y menos blockbuster. Treinta años después de su debut, los zombis, los Licker y los Tyrant siguen vendiendo como el primer día, y nada indica que la saga vaya a bajar el ritmo pronto.
Fuente: https://www.theverge.com/column/1008432/horror-popular-widows-bay-resident-evil

