Un congresista de EEUU propone una ley para que comprar un videojuego signifique ser su dueño, no solo tener una licencia

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Durante años, cualquier gamer que haya comprado un videojuego digital en Steam, PlayStation Store, Xbox o Nintendo eShop ha chocado con la misma letra pequeña: técnicamente no eres dueño del juego, sino de una licencia revocable para usarlo mientras la plataforma lo permita. Esa realidad ha quedado dolorosamente clara en los últimos años con el cierre de servidores, la retirada de catálogos enteros y casos sonados como el de Ubisoft desactivando juegos que la gente había pagado. Ahora, un representante estadounidense ha decidido llevar ese malestar al Congreso con un proyecto de ley que busca cambiar las reglas del juego, nunca mejor dicho.

La propuesta legislativa plantea obligar a que, cuando una persona compre un videojuego, ya sea en formato físico o digital, esa compra se trate legalmente como una venta real de propiedad y no como la concesión de una licencia de uso temporal. En la práctica, esto significaría un cambio radical en cómo funcionan las tiendas digitales: si el consumidor paga el precio completo por un título, debería conservar el derecho a seguir jugándolo indefinidamente, incluso si la empresa decide dejar de dar soporte al juego, cerrar sus servidores de autenticación o directamente desaparecer del mercado.

El trasfondo de esta iniciativa no es nuevo. La comunidad gamer lleva más de una década denunciando el modelo de ‘propiedad falsa’ que domina la industria desde la llegada de las tiendas digitales. Casos como el cierre de servidores de juegos multijugador, la eliminación de títulos comprados de bibliotecas digitales por disputas de licencias, o ediciones especiales de coleccionista que dejan de funcionar tras el fin de soporte, han generado una desconfianza creciente hacia el modelo actual. Organizaciones como Stop Killing Games, impulsada por jugadores y creadores de contenido, llevan tiempo presionando en Europa y Estados Unidos para que se reconozca legalmente el derecho a conservar y seguir usando lo que se ha pagado.

Sin embargo, como suele pasar con este tipo de iniciativas, el camino hacia convertirse en ley real está lleno de obstáculos, tanto políticos como técnicos. Muchas grandes editoras dependen de los servidores centralizados para funciones esenciales de sus juegos, desde la verificación antipiratería hasta el online obligatorio incluso en modos para un solo jugador, lo que complica enormemente definir qué significa ‘ser propietario’ de un producto que depende de infraestructura externa para funcionar. Además, el lobby de la industria del videojuego tiene un historial sólido de frenar regulaciones que amenacen sus modelos de negocio basados en licencias y servicios en vivo.

Para la comunidad friky y gamer, esta propuesta importa mucho más allá de un simple tecnicismo legal: toca directamente la preservación de los videojuegos como forma de arte y cultura. Si prospera, podría sentar un precedente que obligue a las compañías a repensar cómo diseñan sus sistemas de DRM y soporte a largo plazo, beneficiando tanto a jugadores actuales como a futuras generaciones interesadas en la historia del medio. De momento no hay fecha para una votación ni garantías de que el proyecto avance, pero su sola existencia confirma que la presión de los jugadores por recuperar el control sobre lo que compran ya ha llegado a las más altas esferas legislativas de Estados Unidos.

Fuente: https://arstechnica.com/gaming/2026/10/us-rep-proposes-bill-to-give-video-game-buyers-ownership-not-a-license/