Si en los últimos meses has notado que las GPU, los móviles de gama media y hasta las consolas te parecen cada vez más caras, no es solo percepción: hay una crisis global de memoria RAM detrás, y según quien manda en una de las mayores fabricantes del mundo, lo peor todavía no ha llegado. Sanjay Mehrotra, presidente y CEO de Micron, acaba de presentar los resultados del ejercicio fiscal 2026 de la compañía con una cifra que lo dice todo: unos ingresos anuales de 133.188 millones de dólares, frente a los 37.378 millones del año anterior. Un salto brutal que, lejos de ser motivo exclusivo de celebración para la industria, es el reflejo directo de una escasez que está encareciendo absolutamente todo lo que lleve un chip de memoria dentro.
Lo más preocupante del mensaje de Mehrotra a sus inversores no es el presente, sino el futuro: ‘De hecho, observamos una mayor escasez en el sector en 2027 y 2028 en comparación con 2026’, afirmó, dejando claro que no tiene ni idea de cuándo volverá el equilibrio entre oferta y demanda. Micron ya tiene vendida la mayor parte de su producción de 2027, y sus clientes, según el propio CEO, van a tener que pagar ‘precios mucho más altos’ que los actuales. No es un problema de falta de materias primas ni de líneas de producción rotas: los fabricantes han volcado su capacidad hacia la memoria de alto ancho de banda (HBM), la que necesitan los centros de datos de inteligencia artificial, dejando mucha menos memoria convencional disponible para el resto de la industria, desde smartphones hasta tarjetas gráficas y consolas.
Los números hablan por sí solos: Micron cerró el cuarto trimestre con un margen bruto consolidado del 87%, 54.230 millones de dólares en ingresos y un beneficio neto de 37.700 millones, impulsado por un aumento interanual del 343% en los ingresos de su división de DRAM. TrendForce, por su parte, había previsto subidas de precio de entre el 90% y el 95% para la DRAM convencional solo en el primer trimestre de 2026. Para compensar, Micron anuncia una inversión de capital de 25.000 millones de dólares para el primer semestre de su próximo ejercicio, destinada a nuevas fábricas que no empezarán a aliviar la escasez hasta 2028, como pronto.
Para la audiencia gamer y tecnológica, las consecuencias ya son muy tangibles: GPU más caras, catálogos de smartphones recortados, modelos base de móviles descatalogados para forzar la compra de gamas superiores, vuelta de dispositivos con memorias más lentas y antiguas, e incluso el regreso de terminales con apenas 4 GB de RAM. Las consolas, que históricamente se abarataban con el paso de los años, podrían frenar esa tendencia o directamente subir de precio, algo que ya empezamos a ver en dispositivos como ciertos reproductores de streaming. Eso sí, conviene tomar estas previsiones con cierta cautela: hablamos de un horizonte de dos años, tiempo suficiente para que la demanda de IA se modere o para que fabricantes como Samsung o SK hynix amplíen capacidad antes de lo esperado. Pero mientras tanto, cualquier plan de actualizar el PC o comprar una consola nueva puede merecer la pena adelantarlo antes de que los precios sigan subiendo.

