Así es la pila de hidrógeno con la que la NASA quiere sobrevivir a las noches de dos semanas en la Luna

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Vivir y trabajar de forma permanente en la Luna plantea un desafío energético que pocas veces se menciona fuera de los círculos especializados: la noche lunar dura aproximadamente dos semanas terrestres seguidas, un periodo demasiado largo para que los paneles solares puedan sostener por sí solos las operaciones de una base o de un rover. Para resolver este problema, la NASA ha seleccionado a Teledyne Energy Systems, una empresa estadounidense especializada en energía y tecnología aeroespacial, para desarrollar conjuntamente una pila de combustible de hidrógeno diseñada específicamente para el entorno lunar.

El sistema, bautizado como HEPS (Hydrogen Electrical Power System), tiene una particularidad crucial: debe funcionar sin depender de la atmósfera circundante, algo que en la Tierra damos por sentado pero que en la Luna, carente de aire, es un obstáculo mayúsculo. Las pilas de combustible de hidrógeno convencionales necesitan oxígeno u otro oxidante para generar electricidad mediante una reacción electroquímica, por lo que cualquier sistema destinado a operar en la superficie lunar debe transportar su propio suministro de oxidante o encontrar una manera de regenerarlo in situ. El anuncio de Teledyne, sin embargo, no detalla todavía cómo resolverán exactamente este punto técnico, ni qué cantidad de potencia es capaz de entregar el sistema.

El acuerdo se enmarca dentro de un Space Act Agreement, la fórmula que utiliza la NASA para colaborar con empresas privadas sin que medie un contrato de adquisición tradicional. En este proyecto participan dos de los centros más importantes de la agencia espacial estadounidense: el Glenn Research Center, especializado históricamente en sistemas de energía y propulsión, y el Johnson Space Center, el corazón del programa de vuelos tripulados. El objetivo declarado es elevar el HEPS desde un nivel de madurez tecnológica (TRL) 5, en el que los componentes ya han sido validados en un entorno relevante, hasta un TRL 7, el punto en el que un prototipo funcional puede operar en condiciones equivalentes a las del espacio real.

Barbara Stachowiak, vicepresidenta y directora general de Teledyne, calificó la selección de la compañía como ‘un hito importante’, destacando que alcanzar ese nivel superior de madurez tecnológica demostraría el potencial real del sistema para futuras misiones de exploración. Teledyne no parte de cero en este terreno: la compañía promete una potencia ‘escalable’ pensada para sostener ‘operaciones de larga duración en la superficie’, justo lo que necesitarán las misiones del programa Artemis si finalmente se busca establecer presencia humana prolongada cerca del polo sur lunar.

Este proyecto no es el único en marcha: la propia NASA está desarrollando en paralelo su propia pila de combustible regenerativa, un sistema que combina hidrógeno y oxígeno para producir electricidad y agua, y que después es capaz de volver a separar esa agua en sus componentes originales para reutilizarlos como reactivos, cerrando así un ciclo energético sostenible pensado específicamente para soportar las temperaturas extremas y las largas noches lunares. Para la comunidad geek interesada en la carrera espacial actual, esta clase de desarrollos tecnológicos —menos vistosos que un cohete despegando pero igualmente críticos— son la base silenciosa sobre la que se construirá cualquier futuro asentamiento humano permanente fuera de la Tierra, ya sea en la Luna o, más adelante, en Marte.

Fuente: https://www.xataka.com/energia/tener-electricidad-luna-tiene-sus-retos-noches-duran-dos-semanas-no-hay-aire-esta-pila-hidrogeno-quiere-resolverlo